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LA MANO DEL MÚSICO

 

 

Las patologías que afligen la mano y el miembro superior en el músico son puestas siempre más comúnes y frecuentes. Esta patología no representa una nueva serie de enfermedades, pero simplemente un conjunto de molestias que para mucho tiempo han sido subestimadas y desconocidas también a causa de sua sintomatología poco y/o mal definida. En pasado se ha tendido frecuentemente a acompañar esta sintomatología hasta a molestias de carácter psíquico. Gracias a recientes estudios epidemiológicos que han notado la frecuencia con que algunos específicos síntomas golpean la mano de los músicos, se ha podido desarrollar un creciente interés en ámbito médico para el tratamiento y el estudio de estos fenómenos. En la consideración y el estudio de esta patología, necessita de todos modos recordar que los músicos tienen a menudo una carrera profesional que empieza ya en joven edad, en algunos casos hasta antes del término del crecimiento. Estos factores, asociados al hecho que un músico profesional pasa horas y horas en el arco de un día a entrenarse para poder mantener una corregida actividad neuro-muscular, hacen sí que el mismo está expuesto a fenómenos de degradación articular asociados a “surmenage (|over-use) ” en porcentaje mayor en comparaciòn con el promedio de la población. Para comprender la intensidad de las solicitaciones a que las articulaciones de la mano de los músicos pueden ser golpeadas, basta pensar que son en condiciones de producir, tocando el instrumento, hasta 30 notas al segundo. Ademàs la mano tendrá que, con diferente presión e intensidad, imprimìr a cada una de estas particulares notas una sonoridad particular; de aquí se comprende la complejidad de todas éstas funciones utilizadas contemporáneamente, y su criticidad. No podemos además olvidar que, cuando nosotros estamos enfrente a un músico, antes que a un hombre nosotros estamos enfrente a un “artista”, y que la diferencia entre el hombre y el artista es representada por la presencia en éste último de una más grande emotividad y de una mayor sensibilidad que hacen sí que para el artista la música se pone el centro alrededor del toda su propia existencia. Las patologías que afligen la mano y el miembro superior de los músicos, hacen sí que cada año muchos entre ellos tienen que colgar temporalmente la actividad para poder curar adecuadamente la patología de que son afectos. Probablemente, si se adoptan de las medidas preventivas, muchas de estas patologías pueden ser evitadas. Para poder valorar correctamente la validez de las medidas preventivas que podrían reducir el riesgo de llegada de esta patología, necesita considerar algunos factores, como aquellos asociados al tipo de instrumento musical utilizado, al tiempo dedicado al ejercicio y a la práctica del instrumento, y a algunos factores puramente individuales. Cada tipo de instrumento musical, según su forma, su peso, la posición en que tiene que ser tenido para poder ser tocado y la presión de ejercitar a fin de que el mismo emite un sonido correcto, puede ser responsable de la llegada de alguna patología específica. Algunas entre las más simples medidas preventivas que se podrían adoptar para evitar la llegada de esta patología, pueden ser representadas por un corregido mango ergonómico que garantizar al instrumento, por una modificación de la forma y del peso del instrumento mismo, por la utilización de accesorios que reduzcan la fatiga en el transporte del instrumento musical. Una otra treta útil para la prevención de las patologías de la mano del músico, puede ser representada por la introducción, durante el ejercicio y el estudio musical, de períodos de trabajo alternados a períodos de descanso. Fundamental resulta además ser la corrección de las posiciones “ viciosas “. Es de extrema importancia que la simetría y el equilibrio de la pelvis y de los hombros sean mantenidos correctos, evitando los excesos de fuerza y presión, alternando a los períodos de trabajo períodos de relajación asociados a kinesiterapia. Para la formación de un músico cuando el està todavía en joven edad, también la consideración del aspecto neurofisiologico asume una valencia notable. Es importante valorar cuando el niño puede ser acercado a la música y cuando el mismo estará en condiciones para poder distinguir la melodía de la armonía y sobre todo cuando estará en condiciones de aprender el lenguaje musical. También la gestualidad indispensable para el sonido de un instrumento, que necesita ejercicios repetitivos posibles solo una vez alcanzado un adecuado desarrollo neurosinaptico, hace sí que necesita individuar una edad correcta en que acercar los niños al instrumento musical. En base a profundizados estudios relativos a las consideraciones hechas antecedentemente, se ha podido identificar esta edad en un rango comprendido entre 7 y 10 años. En este período de crecimiento pero debe ser considerado que el ejercicio intenso, a que el niño puede ser sometido por el estudio de la música con utilización del instrumento, si no ha ejecutado correctamente puede ser causa de anomalía de posiciòn| del miembro superior, de la pelvis y de la columna vertebral. Éste hace sí que necesita, durante la enseñanza de la música y del uso del in strumento, enseñar adecuadamente también los gestos y las posiciones de ejecutar y de tener correctamente. En un adolescente la aparición de deformidad scoliotica de la columna vertebral, puede no ser un acontecimiento excepcional y si el mismo no es asociado a la práctica de un instrumento musical, puede agravar con la utilización del mismo. Esto pone aconsejable dirigir un adolescente a un programa de gimnasia rieducativa, en caso de que el mismo decide de emprender el estudio de un instrumento musical. Gimnasia solamente no es suficiente; mejor es si es integrada por la indicación al desarrollo de prácticas deportivas. Cada tipo de instrumento musical comporta diferentes posibles sedes de llegada de eventuales patologías correlatas a su utilización; para ejemplo, si consideramos los instrumentos de viento, se comprende como puede resultar provecho para los adolescentes que los tocan, someterse a controles para la valoración de la articulacion dental y controlar el maxillo-facial, que sigan el correcto y regular procedimiento evolutivo de crecimiento del maxillo. Una grande parte de los músicos, sean “amateur”| que profesionales, antes o después, en su carrera, desarrollan patología en el ámbito del sistema músculo-esquelético.

Estas molestias son directamente proporcionales a la práctica del instrumento musical y son representadas de dolores interesantes las manos, la muñeca, el antebrazo, el ombro, el cuello y/o el dorso. Estos dolores pueden ser acompañados a patología tendinosa, muscular y/o músculo-tendinosa, articular, y hasta a síndromes de compresiòn nerviosa. Sin embargo las mayores solicitaciones que se tienen durante el uso de instrumentos musicales, golpean la mano y los dedos ya que generalmente las restantes partes del cuerpo permanecen más o menos inmóviles. Ejercitar todos los días, con un instrumento, durante muchas horas y muchos días cada año cuando estàn a un alto nivel profesional, necesita esfuerzos importantes y una cantidad de trabajo ( como ejercicio manual ) verdaderamente considerable. Esto crea las condiciones base de que toma origen el síndrome de “surmenage” ( overuse ). Empeza así una situación en que la solicitud de práctica de ejercicio supera las capacidades de los tejidos. Naturalmente enfrente a este cuadro los errores de posiciòn| y de técnica durante la utilización de un instrumento musical favorezcan más el alzarse de estas patologías músculo-tendinosas. Esta patología será mucho| más frecuente si en el mismo tiempo subsiste la concomitante presencia de iperlaxidad ligamentosa. El diagnóstico de estas patologias músculo-tendinosas que golpean los músicos basa principalmente sobre de una atenta valoración clínica acompañada por un profundizado análisis de la posiciòn mantenida durante el uso del instrumento y de los gestos cumplidos para tocarlo. El tratamientoo de estas molestias, en caso de que no ha sido posible evitar su llegada mediante una corregida prevención, basa sobre todo sobre de un dirigido programa rehabilitativo. Para una corregida interpretación de un pasaje musical, frecuentemente el músico está obligado a cumplir movimientos innaturales y contradictorios entre ellos, como apretar y soltar y como movimientos de precisión y de relajación. Esta modalidad de utilizar la mano y los dedos no puede consentir al mismo de moverse en modo plástico y armónico, y contemporáneamente también en manera ergonómica. Una corregida reeducación del músico afecto por una patología de “overuse” no puede prescinder de una valoración global del cuerpo dirigido al restablecimiento de un equilibrio tan físico como psicológico del artista; o sea: “curar los síntomas y eliminar el “déficit funcional”. El tratamiento de los síntomas de “overuse” necesita un período de descanso funcional más o menos largo, durante el cual es previsto el auxilio de unos aparatos| específicos para el tipo de tendinopatia presentado por el músico. Los aparatos ortopedicos tienen pero que garantizar la movilidad a las articulaciones que no sean interesadas por la patología. Sucesivamente al descanso, tendrá que empezar un programa de reeducación pasiva y dulce en que se hace un gradual y lento acercamiento al instrumento musical; y cuando es posible lo hace mediante la utilización de un aparato ortopedico dinámico.